El Palacio
de Cercadilla es una excepción en la arquitectura bajoimperial. Su diseño está
organizado según una amplia exedra de forma semicircular, limitada por un
criptopórtico con un diámetro de 109 metro. Sobre este encontramos a lo largo
un pasillo porticado, el cual hace medio de comunicación con los otros
edificios y lugares que componen toda la edificación. Entre estos edificios
podemos ver banquetes, termas, ninfeos y aulas para audiencias o funcionarios.
Si bien la
planta puede tener un cierto carácter original no nos encontramos ante un
elemento totalmente innovador en cuanto a la exedra se refiere, más bien la
exedra es un elemento muy ligado a la historia de la arquitectura romana. Sin
embargo, la manera en que es llevada a cabo la exedra, su configuración y lenguaje,
y la disposición de los edificios es lo que le da un carácter innovador al
palacio.
Analizando
el yacimiento desde un punto de vista funcional podemos comprobar como la
exedra hace de gran plaza abierta cuya función consiste en recibir a aquellos
que accedían al complejo, consiguiendo gracias a al pórtico en sigma distribuir
a los que llegaban por los diferentes edificios de recepción que los rodean.
Estos edificios Rafael Hidalgo (2012:2) los divide en 3 circuitos. En primer
lugar, un circuito público estos serían todos aquellos que conectan con el
pórtico en sigma, que se caracteriza por “su carácter representativo y de
aparato”. En segundo lugar, a este circuito le califica como semipúblico, estos
serían aquellos edificios algo más alejados de esa plaza central abierta y que
se acceden a ellos de una manera más indirecta mediante el pórtico en sigma.
Seguramente estos estarían destinados como salas de banquetes, especialmente la
triconque que se encuentra al sur del aula central. Por último, el tercer
circuito que tenemos sería el de carácter privado, formado por aquellos
edificios que se encuentran más lejos de la plaza, cuyo acceso es más complicado
y cuyas salas son mucho más comedidas en tamaño.
Si
analizamos la plaza desde una perspectiva funcional encontramos que tiene una
estructura similar a la militar, muy característica de la Tetrarquía, debido a
la labor militar llevada a cabo por Diocleciano. La plaza estaba cerrada por
sus cuatro lados y se distribuían mediante estancias de un tamaño más reducido.
En cuanto a
su construcción, encaja con los estándares visto en su tiempo. El complejo está
elaborado mediante cemento y recubierto por vittatum mixtum. Técnica que
sí era innovadora en la ciudad, pero que tampoco se volvería a aplicar a menudo.
La originalidad y características que vemos aplicadas en el diseño nos hacen
pensar que, sin duda, hizo falta un arquitecto foráneo, alguien con gran manejo
en la arquitectura imperial tetrárquica de la época.
Por otra
parte, el análisis arquitectónico el cual nos ayuda a concretar criterio
cronológicos. Sobre todo es uno de lo edificios que la componen, el aula
central. Esta se caracteriza por ser la sala de mayor importancia de todo el
palacio. Se puede apreciar que su diseño corresponde con una “sala de planta
longitudinal, de nave rectangular única coronada en ábside, con cubierta a dos
aguas y techumbre plana de madera, precedida habitualmente por un pórtico o
nártex” (Hidalgo, 2012:4).
Por último,
haciendo un análisis comparativo podremos apreciar la magnitud del Palacio de
Cercadilla. Dentro del ámbito en el que se encuentra encontramos como
referencia de mayor tamaño el aula Constatiniana de Trier y como segunda
referencia el palacio de Galerio en Tesalónica, pues en cuanto a dimensiones el
Palacio de Cercadilla se encuentra muy cercana a sus dimensiones. En
conclusión, el complejo cordobés puede ser considerado una de las grandes
edificaciones palatinas romanas.